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13 escapadas mágicas de otoño en Asturias 13 escapadas mágicas de otoño en Asturias
El turismo en el interior de Asturias es una delicia para el aventurero. No sólo un tercio de la región noroeste de España ha... 13 escapadas mágicas de otoño en Asturias

El turismo en el interior de Asturias es una delicia para el aventurero. No sólo un tercio de la región noroeste de España ha sido designada parque protegido, sino que también cuenta con una gran cantidad de refugios rurales y una maravillosa comida a precios razonables. Luego está la calurosa bienvenida; los asturianos saben cómo divertirse y te ayudarán a pasar un buen rato también.

Aquí hay 13 ideas de escapadas de otoño que te llevarán por caminos sinuosos, lejos del caos de la vida urbana, a un paraíso rural donde las cosas simples son las que importan.

  1. Un minero por un día

No hay nada como un día en la mina para darle a su fin de semana un giro original. En la mina de carbón de Pozo Sotón, los visitantes mayores de 16 años reciben todo el equipo de seguridad necesario para mantenerse seguros mientras caminan bajo tierra durante cuatro horas guiados por mineros a través de 3,5 kilómetros de túneles, con paradas para extraer el carbón, descender por un pozo de ventilación -aunque existe un plan alternativo para desconfiar- y viajar en un tren subterráneo. El viaje se completa con una ducha que permite al visitante refrescarse y reflexionar sobre una experiencia inolvidable de un estilo de vida que corre el riesgo de desaparecer. Los que visiten la mina de carbón los días 7 y 8 de noviembre coincidirán con la cuarta edición de la Feria de Minería y Turismo Industrial. Entrada: 48 €.

  1. Haciendo un chapuzón
    Cascada Xurbeo, Aller
    La cascada del Xurbeo fue un secreto bien guardado en Murias hasta que en 2015 se abrió un camino de tierra que permitía al curioso viajero acceder a este encantador paraje. Declarada parte de la Red Natura 2000 – una red europea de áreas de conservación de la biodiversidad – la cascada cae 20 metros en el río Xurbeo. Aguas abajo, se oye el rugido del río Negro, escondido detrás de una pared de árboles. La caminata de 1,1 km hasta la cascada se debe realizar con cuidado, ya que el sendero presenta inclinaciones y pendientes pronunciadas.

Comer y dormir. Antes de partir, ¿por qué no pedir una paella en el Corral Grill de Murias para disfrutar después de la excursión? Las habitaciones dobles con desayuno están disponibles en la Casona de El Castañíu de Aller, del siglo XVIII, por 90 €.

  1. Visitando lobos
    La Encoltura del Lobo, Belmonte de Miranda
    Los lobos pueden tener mala fama, pero el lobo ibérico es un icono en Asturias. La Casa del Lobo ofrece un recorrido guiado de tres kilómetros por el gran recinto donde se encuentran los lobos Belmon y Tino, rescatados en una misión de control, y Howler, abandonado a los cinco meses. A los visitantes se les pide que caminen en silencio mientras se acercan al recinto donde pueden ver a los lobos mostrar sus instintos territoriales. Asegúrese de llegar antes de que llegue el invierno, ya que La Casa Lobo está cerrada entre diciembre y febrero. Entrada: 6 euros.

Comer y dormir: La panadería Hermanos Marrón comercializa un delicioso pan dulce y, a petición, una empanada de morcilla con salsa de manzana. El Gran Hotel Cela dispone de habitaciones dobles con desayuno desde 55€ en Belmonte de Miranda.

  1. Dulces deliciosos

El pastelero Jhonatan González sólo vende sus postres a quienes llegan a su casa de cuento de hadas, donde nació su madre, Joaquina Ovalle, propietaria del Hotel Cabo Busto. Es aquí donde el joven y libre Jhonatan prepara sus 40 tipos de tortas, entre las que destacan la mousse de queso Afuega’l pitu (elaborada con leche de vaca no pasteurizada asturizada), y diversas versiones de tiramisú, strudel y Sachertorte (tarta de chocolate del confitero austriaco Franz Sacher), que se pueden degustar en el faro con vistas al mar Cantábrico. Para abrir el apetito, hay una caminata de 7,9 kilómetros alrededor de Cabo Busto que pasa por siete miradores.

  1. Un subidón de adrenalina
    Vidosa Multiaventura, Ponga
    Hay siete vías de senderismo de ferrata -rutas de montaña equipadas con puentes y escaleras- en la garganta de Beyos, en los impresionantes Picos de Europa, cerca del río Sella y de la cascada de Aguasaliu.

Los visitantes del centro de aventura Vidosa Multiaventura mayores de cinco años pueden subir los peldaños soldados a la pared, equipados con casco y arnés, y con la ayuda de un cable de seguridad de acero. Escaladores experimentados y principiantes siguen una ruta diferente. Hay siete tirolesas, una de ellas de 500 metros de largo, y un salto en bungee desde un puente. Ocho puentes tibetanos y un muro de escalada añaden diversión, después de lo cual se puede disfrutar del asado de cabra en el restaurante.

Para los que prefieren mantener los pies en el suelo, hay una hermosa caminata otoñal de 10 kilómetros entre las hayas de Peloño que comienza en el mirador de Les Bedules.

  1. Delicias gourmet
    Restaurante Gunea, Cruz de Illas
    Si está cansado de la típica fabada asturiana y del cachopo, el Restaurante Gunea le ofrece un menú gourmet elaborado por el chef Pablo Montero, que combina los sabores tradicionales de la región con innovadores brebajes. Su compañera, la bilbaína Begoña Martínez, hace de anfitriona, mientras los invitados degustan los vinos de Cangas y degustan platos que van desde el tártaro de ternera del ganado asturiano de montaña, hasta los champiñones en escabeche y la codorniz. El precio medio de una comida es de unos 50 euros por persona.

Antes de cenar, ¿por qué no visitar el Centro Niemeyer en Avilés? Cuenta con una exposición fotográfica del fotógrafo español Rafael Navarro y una retrospectiva de pinturas de la familia Genovés.

  1. Aclarar

Museo de la Cubertería, Taramundi
Una visita al taller del artesano cuchillero Juan Carlos Quintana ayuda a mantener viva una tradición y le presentará el pueblo de Pardiñas, que tiene sólo nueve habitantes. Después de familiarizarse con el oficio de la familia Quintana y disfrutar de su exposición de 300 cuchillos, se muestra a los visitantes cómo se fabricaban las hojas antes de la llegada de la electricidad. Si te interesan las selecciones, aquí tienes la oportunidad de tomar una con un cuchillo de siete metros. Entrada: 3 €.

Comiendo: Después de visitar el museo, pruebe un wok otoñal con setas, calabazas y castañas en el restaurante Los Arándanos de Taramundi. Tel: 665 83 62 23.

  1. Reglas de la Sidrería
    Finca El Romano, Poo de Llanes
    Este año, los manzanos están buscando una cosecha prometedora, por lo que es posible que desee pasar por la finca El Romano. Esta huerta cuenta con 200 manzanos y cuatro variedades que producen Sidra de Asturias – sidra asturiana.

Un área de picnic también sirve como parque de degustación para los visitantes que pueden probar el jugo de manzana recién exprimido cualquier día del año. La Conferencia anual de la Sidra se celebra el 2 de noviembre y es el momento perfecto para degustar sidra y disfrutar de una comida in situ a partir del menú temático por 30€ por persona.

Cerca de la finca, ubicada en la Sierra de Cuera, se puede explorar la Ruta de los Maquis, una pequeña excursión ideal para familias con una espléndida vista de la costa llanisca.

  1. Relájese en un jardín campestre

Hotel El Gran Sueño, Piloña
Un visitante está durmiendo la siesta, otro hojea las páginas de una revista mientras que otro se para frente a un caballete. Mientras que algunos propietarios de hoteles podrían haber instalado una piscina, los dúos español-inglés Javier García y Dave Haxby han dejado que la Sierra del Sueve sea el escenario, lo que no es muy diferente a lo que se puede encontrar en un típico jardín inglés.

La pareja visitó 70 casas de la región antes de decidirse por esta robusta vivienda en Pintueles, que restauraron y convirtieron en un hotel boutique de cinco habitaciones con apartamentos, sólo para adultos. Una habitación doble con desayuno en el Hotel El Gran Sueño cuesta 155 €.

En la cercana localidad de Infiesto, se puede visitar Los 13 del Sidrón, un recorrido por la excavación arqueológica de Piloñes, con restos del Neandertal.

  1. Aprender un oficio
    Artesanamente, Santa Eulalia de Oscos

El ritmo de vida es lento en la región de Oscos y la tradición y el conocimiento son profundos. Expertos en tradiciones asturianas, Iker Nogales y Olga Busom ofrecen cursos de uno y dos días de duración sobre artesanía milenaria como mermelada, jabón, miel y cubiertos, además de aprender qué setas recoger y disfrutar de un masaje shiatsu. Mientras esté en Oscos, considere explorar la región a caballo con Equusfera.

  1. Una fuente de energía natural
    Central hidroeléctrica de La Malva, Somiedo
    Ubicada en un desfiladero excavado por el río Somiedo, esta central hidroeléctrica de 1917 es una maravilla natural. Es la mejor manera de observar el flujo de agua, a través de tuberías, desde los lagos Valle y Saliencia. Durante la visita guiada gratuita, los visitantes pueden observar las turbinas en funcionamiento y ver el panel de control «vintage». Después de su visita, tome una sidra en el restaurante D’Iban de Somiedo en La Peral, donde los osos son a menudo el tema de conversación.
  2. Valle Feliz
    Cueva de San Pedrín, Sariego
    A tan sólo 15 minutos de la carretera, los visitantes se ven envueltos en silencio al encontrarse con la ermita de la Cueva de San Pedrín, situada en una exuberante pradera. La ermita está situada cerca de la cueva, que se curva y se retuerce hasta desembocar en un bello escenario pastoral, que ha sido bautizado con el nombre de Valle Feliz. Para llegar a este paraíso, tome la salida 12 de la autopista A-64 en dirección a Vega de Sariego y siga en dirección a Castañera.

Turismo rural: Asturias Con Vivencias organiza una serie de actividades relacionadas con la cultura y la vida rural asturiana.

  1. 13 escapadas mágicas de otoño en AsturiasVinos de otoño
    Bodega Señorío de Ibias, Ibias
    Adrián Fernández es el heroico empresario de la primera bodega de Ibias en producir la denominación de origen Vino de Cangas. Los enólogos son llamados heroicos aquí porque es un trabajo duro cultivar buenas uvas en este suelo pedregoso con sus laderas escarpadas que están cubiertas de colores otoñales en esta época del año. Con la producción de las variedades blancas y tintas albarín, carrasquín y verdejo negro, la bodega ofrece una cata de 5 €.

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