J.R.R. Tolkien

El Espía que Pudo Ser y no Fue J.R.R. Tolkien

Hablo del mundialmente reconocido J.R.R. Tolkien. Todos conocen su obra, ya sea por leerla de primera mano o simplemente gracias a las adaptaciones fílmicas de Peter Jackson. Pero algo que quizás no muchos sabes es que estas historias podrían no haber existido, ya que un destino muy distinto estuvo a punto de alcanzar al escritor británico. Hablamos de su incursión en el espionaje.

J. R. R. Tolkien en 1916, vestido con el uniforme del Ejército Británico durante la Primera Guerra Mundial.

La sorprendente historia fue develada en 2009 en un grupo de exposiciones organizadas por el Reino Unido. Al parecer los servicios de inteligencia británicos intentaron fichar al famosísimo escritor para su centro de desciframiento de claves en la Segunda Guerra Mundial.

El caso es que J.R.R. Tolkien fue captado por el Foreign Office, o Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones, en español; para trabajar en Bletchley Park, el centro de espionaje que descifró las claves de guerra y las máquinas Enigma alemanas. Es más, según los documentos secretos exhibidos en una muestra de los servicios de inteligencia británicos han dedicado a su labor durante la guerra, Tolkien fue seleccionado como espía e incluso realizó la prueba en marzo de 1939, pero al final decidió no incorporarse a la Escuela de Claves y Códigos.

Esta agencia de espionaje del gobierno británico comenzó a prepararse para la guerra a finales de los años treinta. Su director decidió crear un servicio especializado en desciframiento de las claves secretas del ejército alemán, previendo la importancia que estas tendrían en la guerra. Entonces se elaboró una lista de 50 posibles candidatos a partir de los nombres proporcionados por diversos catedráticos de las universidades de Oxford y Cambridge que ya había colaborado con el gobierno durante la Primera Guerra Mundial. Tolkien ocupaba un lugar destacado en dicha lista, debido a ser uno de los lingüistas más prestigiosos y profesor de literatura anglosajona en Oxford, y accedió a presentarse a la prueba en el cuartel general de la Escuela en Londres, donde recibió clases de español y lenguas escandinavas.

Cubierta de la primera edición de El Hobbit, a partir de un diseño del propio autor.

Es importante destacar también, que está no era la primera vez que Tolkien se cruzaba con los horrores de la guerra en carne propia. Después de su graduación, el patriotismo del escritor sajón le llevaría a unirse al Ejército Británico, que participaba por entonces de la Primera Guerra Mundial. Tolkien sirvió como oficial de comunicaciones en la batalla del Somme hasta que enfermó debido a la denominada «fiebre de las trincheras», lo que causó que fuera trasladado de regreso Inglaterra el 8 de noviembre. Su experiencia en la guerra inspiraría muchas de sus historias. Tal es así que fue precisamente durante su convalecencia en una cabaña en Great Haywood (Staffordshire), comenzó a trabajar en lo que llamó El libro de los cuentos perdidos con «La caída de Gondolin».

Regresando a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, los encargados de la formación de los candidatos, valoraron positivamente la actitud de Tolkien e incluso, la Escuela le propuso trabajar en el nuevo servicio secreto. Sin embargo el novelista declinó la oferta.

Aunque en los registros no consta el motivo por el cual Tolkien decidió finalmente no aceptar la propuesta, los historiadores del centro creen que seguramente se debió a que el escritor quiso concentrarse más en su carrera. Un dato interesante, ya que un año y medio antes Tolkien había publicado su primer libro: “El Hobbit”.

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